Pérdida de sentido


José-Andrés Miralles
Médico Anestesiólogo-Reanimador

La causa más frecuente y menos grave de pérdida de sentido es por mareo, el cual suele deberse a una bajada brusca de la tensión arterial. En posición erecta, esta bajada de presión es más acusada a nivel cerebral y por esto no se debe intentar reincorporar a una persona desmayada, sino más bien al contrario, elevarle las piernas para que se produzca un transvase de sangre desde las extremidades inferiores a la cabeza. Normalmente, con esta simple maniobra, el afectado recupera la consciencia en menos de dos minutos.

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... En montaña, la causa más común de bajada de tensión arterial suele ser la fatiga, a la que se puede asociar, sobre todo en los diabéticos, una bajada del nivel de azúcar en sangre, ...
   

En montaña, la causa más común de bajada de tensión arterial suele ser la fatiga, a la que se puede asociar, sobre todo en los diabéticos, una bajada del nivel de azúcar en sangre, así como deshidratación. Así pues, cuando el desvanecido haya recuperado plenamente la consciencia, será conveniente darle con cuidado alguna bebida azucarada y esperar que se sienta él mismo con fuerzas para ponerse de nuevo en pie.

Por encima de los 3.000 m la concentración de oxígeno atmosférico disminuye notablemente con la altura, lo cual en personas no acostumbradas puede provocarles una falta de oxígeno en sangre que conduce primero a malestar y, si prosigue la subida ininterrumpidamente, a una pérdida de sentido. Naturalmente, en estos casos es obligatorio regresar lo antes posible a una cota más baja.

Otras causas no traumáticas menos frecuentes de pérdida de consciencia pueden ser: un ataque epiléptico, una parada cardíaca, una intoxicación por monóxido de carbono, medicamentos o alcohol, una exposición demasiado prolongada al frío o al calor o un ataque de histeria.

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... pero una fuerte hemorragia, ya sea externa o interna (sobre todo en los niños hay que pensar siempre en una rotura de bazo), provoca una rápida caída de la presión arterial que conduce en poco tiempo,...
   

Cualquier traumatismo puede producir también una pérdida de sentido. El mismo dolor puede ser causa de desvanecimiento, pero una fuerte hemorragia, ya sea externa o interna (sobre todo en los niños hay que pensar siempre en una rotura de bazo), provoca una rápida caída de la presión arterial que conduce en poco tiempo, si no logra contenerse, a la pérdida de consciencia. Igualmente, muchos golpes en la cabeza pueden dejar a la persona inconsciente durante unos minutos o por más tiempo, dependiendo de la gravedad del golpe.

Cuando una persona no se recupera enseguida de su desvanecimiento, lo primero que deberemos hacer será asegurarnos de que respira y de que tiene pulso. Para ello, pondremos nuestra oreja cerca de su boca-nariz y escucharemos, intentando oir su respiración. A la vez, podemos observar si su tórax sube y baja con los movimientos respiratorios. Inmediatamente, tras habernos asegurado de que respira sin mayores problemas, buscaremos su pulso en la parte lateral del cuello o en las muñecas. Si la persona desmayada tiene en aquellos momentos la presión muy baja, puede ser difícil de localizarle el pulso, pero si no tiene el corazón parado, al elevarle las piernas, aquel suele hacerse más firme.

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Posición en que hay que disponer los brazos y piernas del accidentado.

Una vez comprobados el pulso y la respiración, deberemos poner al accidentado inconsciente en posición lateral, a fin de que si vomita, el vómito salga al exterior de su boca y no lo aspire a los pulmones. Igualmente, en esta posición, evitaremos que se asfixie con su propia lengua que, en estado inconsciente y estando el accidentado de espaldas, cae por su propio peso hacia la parte posterior de la garganta obstruyendo la vía aérea. En la foto puede verse la posición correcta en que hay que disponer los brazos y piernas del accidentado impidiendo así que él mismo, si no ha recuperado plenamente la consciencia, se dé la vuelta de espaldas o de barriga.

Más adelante veremos qué podemos hacer para auxiliar a un accidentado dependiendo de las distintas causas que han motivado su pérdida de sentido.


©Jose Miralles abril 2003
jose.miralles@phks.fi

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