Reanimación
... saber efectuar unas sencillas maniobras con las que mantener a la víctima con cierto grado de circulación sanguínea y respiración mientras se espera ...

José-Andrés Miralles
Médico Anestesiólogo-Reanimador

Aunque las probabilidades de sobrevivir a una parada cardíaca cuando ésta se produce en el campo, lejos de una inmediata ayuda sanitaria, son prácticamente nulas, con la generalización del socorro por helicóptero y la posibilidad de que un equipo médico acuda con prontitud en auxilio del afectado hacen recomendable saber efectuar unas sencillas maniobras con las que mantener a la víctima con cierto grado de circulación sanguínea y respiración mientras se espera la llegada de ayuda. Consisten en lo que se llama masaje cardíaco externo y respiración boca a boca.

Estas maniobras deberán llevarse a cabo cuando nos encontremos con una persona sin sentido, pálida o azulada, que no reacciona a ningún estímulo y que no tiene pulso ni respira (ver ”Pérdida de sentido”). Normalmente sus pupilas están dilatadas o se están dilatando rápidamente.

...
... por ejemplo, al caer dentro de la brecha de un glaciar. En estos casos se han visto recuperaciones completas, incluso tras más de una hora de maniobras de reanimación.
   

Es importante saber cuánto tiempo aquella persona ha estado sin pulso ni respiración, ya que si este periodo ha sido superior a diez minutos, ya no existen esperanzas de que vaya a sobrevivir. Caso aparte es cuando esta parada cardiorrespiratoria se ha producido en condiciones de hipotermia, por ejemplo, al caer dentro de la brecha de un glaciar. En estos casos se han visto recuperaciones completas, incluso tras más de una hora de maniobras de reanimación.

Con la víctima tendida de espaldas en el suelo, nos situaremos de rodillas a su lado y comprobaremos que no tenga nada dentro de la boca que obstruya su respiración (ver ”Atragantamiento”). A continuación empezaremos con la respiración boca a boca, para continuar, alternativamente, con el masaje cardíaco.

Respiración boca a boca:

...
 
Boca a boca: Con una mano levantaremos la mandíbula de la víctima empujando hacia arriba por debajo de su mentón. Con la otra pinzaremos su nariz para que el aire que vamos a insuflarle por la boca no se escape por aquella.
Con una mano levantaremos la mandíbula de la víctima empujando hacia arriba por debajo de su mentón. Con la otra pinzaremos su nariz para que el aire que vamos a insuflarle por la boca no se escape por aquella. A continuación, pondremos nuestros labios alrededor de los suyos y soplaremos enérgicamente un par o tres de veces. Si lo hacemos correctamente, el pecho de la víctima subirá y bajará en cada una de ellas. Si se trata de un niño pequeño, no hace falta pinzarle la nariz, ya que ésta, junto con su boca, cabe dentro de la nuestra.

Masaje cardíaco

...
 
Masaje cardiaco: Incorporados sobre nuestras rodillas y con los brazos estirados sin flexionarlos por los codos, pondremos la palma de una mano sobre la parte media del esternón de la víctima y la palma de la otra sobre el dorso de la primera

Incorporados sobre nuestras rodillas y con los brazos estirados sin flexionarlos por los codos, pondremos la palma de una mano sobre la parte media del esternón de la víctima y la palma de la otra sobre el dorso de la primera. Descargaremos entonces el peso de la parte superior de nuestro cuerpo sobre el pecho de la víctima, de manera que su esternón se hunda unos 4-5 cm (en los niños esta presión debe ser, naturalmente, mucho menor). Sin apartar las manos del pecho de la víctima, aliviaremos inmediatamente esta presión a fin de que su tórax recupere su posición original. Esta presión-descompresión debe repetirse a un ritmo de unas 80-100 veces por minuto, entre las cuales debemos hacer unas breves pausas para efectuar la respiración boca a boca.
Si son dos personas haciendo la reanimación, uno hará 5 compresiones y mantendrá una breve pausa mientras el otro sopla aire una vez en los pulmones de la víctima. Ambos socorristas pueden irse turnando a fin de no cansarse.

© texto e imagenes Jose Miralles abril 2003
jose.miralles@phks.fi

Ver más artículos y reportajes del mismo autor>>