Torcedura de tobillo
... hay otras (articulaciones) como la del tobillo que tienen una libertad de movimientos muy restringida, prácticamente sólo adelante y atrás y muy poco lateralmente...

José-Andrés Miralles
Médico Anestesiólogo-Reanimador

 

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Torcedura de tobillo

Las articulaciones de nuestras extremidades poseen distintos grados de movimiento según la misión a que estén destinadas. Así, la articulación del hombro es la que posee mayor amplitud de giro, permitiéndonos levantar el brazo en casi todas direcciones. Contrariamente, hay otras como la del tobillo que tienen una libertad de movimientos muy restringida, prácticamente sólo adelante y atrás y muy poco lateralmente. Esta limitación está mantenida por los ligamentos articulares, que son unas fuertes cintas tendinosas prendidas en el hueso a ambos lados de la articulación y que le dan firmeza y estabilidad .

Cuando andamos por terreno llano apenas fatigamos a los ligamentos laterales del tobillo, que se mueve entonces casi solamente en dirección longitudinal, con movimientos de extensión y flexión. Pero cuando se trata de un terreno irregular, pedregoso o resbaladizo, sobre todo si calzamos zapatillas de deporte o sandalias, corremos el peligro de que, en un descuido, los músculos que están trabajando para mantener la articulación del tobillo en movimiento longitudinal corrigiendo en todo momento los pequeños movimientos laterales a los que nos obliga el terreno, fallen en su labor. Entonces, al torcerse el pie hacia adentro o hacia afuera, todo el peso de nuestro cuerpo se carga sobre aquellos ligamentos laterales. En este caso, si somos capaces de repartir este peso apoyándonos en un buen bastón, evitaremos la sobrecarga de aquellos ligamentos y la posibilidad de que, dependiendo de la elasticidad de los mismos, se distiendan, se rompan o se desgarren del lugar en que están insertados en el hueso.

Dependiendo de la gravedad de la lesión, tras la primera punzada de dolor, vamos a poder seguir caminando o no. Lo normal será que se nos hinche el tobillo y que no podamos apoyar el pie en el suelo. En estos casos, como en la mayoría de los traumatismos, el mejor tratamiento consiste en elevar la extremidad afectada, no moverla y, sobre todo, aplicar frío en el punto lesionado. Esto último puede ser factible en excursiones en alta montaña, en lugares en que se pueda encontrar hielo o nieve. También puede ser de ayuda ir aplicando compresas que se han bañado previamente en alguna corriente de agua fría.

Si se ha producido solamente una distensión, bastará con un buen vendaje compresivo con el tobillo en un ángulo de 90 grados. Si se ha producido un desgarro ligamentoso, el tratamiento suele ser quirúrgico. En cualquier caso, este tobillo no deberá utilizarse durante unas semanas a fin de que el ligamento tenga tiempo de curar definitivamente. Si no lo hacemos así, puede quedar lacio y, al poco tiempo, podemos sufrir una nueva luxación. De cualquier forma, el mejor seguro consiste en calzar unas buenas botas de montaña que nos sujeten firmemente la pierna con el pie, impidiendo un movimiento lateral brusco, y el bastón amigo, compañero infatigable de tantas caminatas.

© texto e imagenes Jose Miralles mayo 2003
jose.miralles@phks.fi

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