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De la Casa del Dornajo
al Puerto del Boyar

Arriba: Sierra del Pinar vista desde lo alto del collado. El punto más elevado es el Torreón
A la derecha:
Vieja encina en la Casa del Dornajo, partida por la mitad a causa de un rayo

© Raul Fernández Velasco

 

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De la Casa del Dornajo
al Puerto del Boyar

Dificultad: Fácil-Medio
Duración: 2 h., itinerario sin señalizar y sin camino

La situación estratégica de la Casa del Dornajo, en el centro geográfico de la Sierra del Endrinal, permite acceder de una forma rápida a cualquier punto de esta sierra. El recorrido que se presenta es una manera muy poca conocida de llegar al Puerto del Boyar, que si bien no nos ahorra tiempo ni kilómetros, tiene la ventaja de dejarnos al pie del Cortijo de las Albarradas, permitiéndonos el acceso a la ruta hacia el Salto del Cabrero, sin tener que llegar hasta el mismo puerto.
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Collado por el que pasa la ruta, visto desde la Casa del Dornajo © Raul Fernández Velasco

Día 25-5-03. Desde la Casa del Dornajo un rápido vistazo a nuestro entorno, con el circo a nuestras espaldas, nos hace ver que para salir de él, "sólo" tenemos dos alternativas fáciles. Volver por el itinerario ya recorrido en dirección a los Llanos del Endrinal, o hacia la izquierda, en dirección a la localidad de Benaocaz. Sin embargo, hacia el noroeste flanqueada por dos paredes calizas se distingue un collado herbáceo que a poco que seamos curiosos, nos parece una salida del Circo del Dornajo. Tomamos en su dirección en una soleada y ventosa mañana donde las nieblas altas chocan contra las paredes del Pico del Reloj a nuestras espaldas, impidiéndonos alcanzar su cima. El descenso desde la Casa del Dornajo, lo hacemos animadamente, por donde nos parece mejor camino, entre un caos de rocas calizas, bien por desprendimiento o por afloramiento del suelo. Cruzamos un pequeño arroyuelo, proveniente de la fuente junto a la Casa, que aquí no es aconsejable beber ya que el ganado suele hacerlo en este punto. Una vez en la vaguada, tomamos en dirección noroeste hacia el collado. La subida es agradable, suave, por un caminito estrecho de ganado. El sol pega fuerte y el viento nos da de espalda, lo que nos obliga a desprendernos de los cortavientos. A medida que ascendemos, empezamos a observar a derecha e izquierda paredes calizas que nos obligan a caminar, sin posibilidad de equivocarnos, en dirección noroeste. A nuestras espaldas, el maravilloso espectáculo del Circo del Dornajo con los chopos como referente de la Casa y arriba las nubes, ascendiendo lentas y perezosas por las paredes orientales del Reloj. Me recreo en la vista, dejando que el sol caliente mis huesos, antes de continuar la marcha por una senda, a veces herbácea, salpicada de alcornoques y encinas. Al poco tiempo, llegamos al alto del collado. Aquí la sierra nos ofrece otro magnífico espectáculo: la Sierra del Pinar justo enfrente. La visión desde este punto es única, la sierra se nos ofrece como una muralla inexpugnable, a lo lejos, con la carretera a sus pies como una delgada cinta de plata. Tras un breve descanso para fotografiar las vistas, emprendemos el descenso con cuidado. El camino desaparece y la intuición nos indicará por donde bajar. Como referencia, al poco de pasar el collado podremos observar las tejas del techo del Cortijo de las Albarradas, muy abajo. Esa será nuestra guía para no desviarnos a derecha o izquierda. El descenso es muy rápido, cómodo incluso, a la sombra de quejigos. A veces perdemos la visión de las casas pero no hay pérdida siempre debemos descender. Llegados a un punto, a nuestra derecha aparece una valla. Es la misma que viene desde la cima del Simancón y del Reloj, y la que atravesamos en la excursión desde los Llanos del Endrinal. No debemos saltarla ya que nos llevará a una cima con innumerables cotas y tajos verticales que nos harán volver sobre nuestros pasos. Una referencia inconfundible es una cueva que en lo alto de una pared vertical debe quedar a nuestra derecha siempre, por su altura es imposible no divisarla. Al poco de bajar, veremos una puerta o angarilla que nos induce a pensar que se trata de un recinto para el ganado y nos hará desviarnos a la derecha. Craso error. En esa dirección el camino desaparece dejándonos a la vista el Cortijo pero sin posibilidad de destrepe. El camino a seguir pasa a través de la angarilla que dejamos convenientemente cerrada tras nuestro paso y ya el descenso hacia el Cortijo es un paseo, si bien antes debemos de salvar un fuerte descenso, aunque sin excesivas complicaciones, hasta el llano donde se edifica el Cortijo. De ahí hasta el Puerto del Boyar es una agradable paseo por una pista semiasfaltada que nos dejará junto al merendero en apenas diez minutos.

© Raul Fernández Velasco

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