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Ascensión al Pico Mágina (2.167 m) por el Noroeste

Arriba: La antecumbre del Pico Mágina
A la derecha:
El autor en la cima del Pico Mágina.
Abajo; Cordal de Sierra Mágina. La última de las cimas corresponde al Pico Mágina
© Raul Fernández Velasco

 

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Ascensión al Pico Mágina (2.167 m) por el Noroeste

La Ascensión al Pico Mágina tiene su itinerario clásico por la falda sur, subiendo a través de una retorcida pista forestal que parte cerca de la A-324 hasta el Barranco de las Covatillas, para luego subir fuera ya de pista. Debido a que esta subida tiene 9 kms. de pista forestal, de un total de 12 kms. en zig-zag y siempre más aburrida, decidimos buscar una ruta alternativa por la cara Noroeste, subiendo sin senderos marcados pero sin pérdida posible.

Día 6-12-02. La mañana amanece muy fría, heladora, debido al cielo despejado con que ha amanecido. Busco el calor de mi polar mientras me introduzco en el todo terreno de nuestro amigo Vicente. Conduce por la A-324 en dirección a Cambil hasta la entrada señalizada de la pista que nos lleva a las ruinas del Castillo de Mata-Bejid, unas solitarias ruinas de una fortificación que tuvo que tener su importancia en otros tiempos a tenor del tamaño que presentan. Tras detenernos a verlas y admirar las vistas de los valles jiennenses llenos de olivos, seguimos en coche por la misma pista, despacio, ya que hemos visto señales de G.R. y aunque es muy temprano, no queremos encontrarnos con cualquier senderista a la vuelta de una curva. Poco después de pasar un cártel rústico, escrito a mano, indicando la presencia de una fuente, dejamos el coche en el primer sitio en el que podemos dejarlo fuera de pista, un llano libre de piedras, a una altitud de 1475 m. aproximadamente. Mientras descargamos nuestras mochilas del coche, pienso que nos queda un desnivel de 700 m. en apenas 6 kms. bajo un frío helador y temo que nos acompañará toda la mañana ya que al mirar a mi alrededor veo la cima del Almadén con hielo. Tras ganar un poco de altura por la misma pista, la abandonamos para ascender ya claramente campo a través. Cualquier lugar es tan bueno como otro debido a la falta de camino. Nosotros hemos elegido una ruta de ascensión entre la ante cumbre del Pico Mágina, fácilmente distinguible por su forma majestuosa y unos cortados calizos a los pies del Cerro de la Serrezuela, también inconfundibles. Al irnos acercando nuestro cortado de caliza, nos deja ver a la izquierda una grieta ancha, pedregosa y empinada que a pesar de ello, se asciende fácilmente, sin poner las manos y que, en poco tiempo, nos deja en una amplia llanura, un collado, que separa el Pico Mágina, a la izquierda, del Cerro de la Serrezuela. Desde aquí, vemos sorprendidos que muy cerca del coche, ya muy abajo, junto a un abrevadero existe un camino que asciende hasta este collado un poco más a la derecha de nuestra posición. íSi lo hubiéramos visto antes nos hubiéramos ahorrado una buena ascensión a través de esta pedrera!. Seguimos avanzando por este collado herbáceo en dirección Noreste, acercándonos a la pared caliza que destaca como una muralla a nuestra izquierda. A esta hora el sol ilumina la caliza mientras nosotros permanecemos aún en la umbría. El frío es más intenso y prueba de ello son los escasos matorrales cuyas ramas aparecen blancas, heladas aún de los fríos nocturnos. En continuo ascenso nos vamos acercándonos a la pared caliza a la vez que penetramos en el collado. El suelo herbáceo va dejando cada vez más rápidamente paso a un caos de piedras calizas desprendidas de la pared. Es el momento en que decidimos cambiar de rumbo y atacar ya de pleno la pared caliza. Decidimos hacerlo por una amplia abertura que presenta ésta, imposible saber si natural o causada por alguna escorrentía, aunque a primera vista bastante asequible de trepar sin pasos aéreos. En realidad, a medida que ganamos altura nos damos cuenta que la subida es más cómoda de lo que pensamos, aunque larga y empinada lo que nos hace detenernos a coger aliento de vez en cuando. Los grandes bloques calizos hacen las veces de escalones. Sólo estamos pendiente del hielo que cada vez más frecuente en las zonas umbrías, pueden causarnos un resbalón y a evitar las numerosas dolinas, dado la karstificado de la zona, que nos encontramos a nuestra paso, no vaya a ser que alguna de ella oculte una sima que supusiera un accidente fatal. Alcanzamos así el cordal de la Sierra de Mágina, una línea de cumbres realmente atípica, donde nos encontramos una zona semiplana, son pequeños cerros, todos por encima de los 2.100 m. que según he podido saber, han causado muchas confusiones a montañeros que no han sabido diferenciar cuál es el Pico Mágina. No entiendo la confusión posible ya que el Pico Mágina no admite errores ya que en él se encuentra el vértice geodésico. Avanzamos, en su dirección con cuidado, ya que aquí arriba el hielo es más abundante aunque afortunadamente, salvo algunas excepciones, no se han formado placas de hielo, sino una especie de escarcha que se rompe a nuestro paso. Me llama la atención poderosamente el gran constrate que a esta hora, media mañana, existe entre la soleada cara sur y la gélida norte. Las vistas son increíbles y si no fueran por las nubes que están entrado por el sur llegaríamos a ver Sierra Nevada. De todas formas por el norte, la vista se pierde en multitud de picos y llanos, todo ello sumergido en un mar de olivos donde Sierra Mágina se alza como una solitaria isla. Llegamos al vértice geodésico del Pico Mágina, dos horas después de partir. Éste presenta unos carámbanos horizontales de casi 25 cm. delatándonos la dirección del fuerte viento helador. Debemos andar bajo cero. Nos abrigamos y cobijamos entre piedras para dar cuenta de una buena comida, rápidamente, ya que las nubes provenientes del sur se nos están echando encima y habrá con toda seguridad niebla. Apenas media hora después, nos disponemos a bajar entre nieblas, con cuidado, por el mismo camino salvo que, ésta vez al llegar al collado, tomamos el camino que divisamos en la subida y que nos deja cómodamente en el coche.


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