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P.R.G.-8. Morgallón- Río Sor- Morgallón

Presa en el río Sor © Raúl Fernández Velasco

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P.R.G.-8. Morgallón- Río Sor- Morgallón

Dificultad: Fácil
Duración: 2 h., itinerario señalizado

El Río Sor constituye la frontera natural entre las provincias de Lugo y A Coruña, desde su nacimiento hasta su desembocadura en la ría de O Barqueiro. Aquí el Sor, forma un estuario considerado Espacio Natural en Régimen de Protección General, por su riqueza biológica. Sin embargo, no es ésta la única sorpresa que nos depara este río aún indómito, sin represar, ya que su curso transcurre a través de valles encajonados, dignos de las mejores fragas, con la margen lucense más escarpada que la coruñesa. Este itinerario recorre en su totalidad el istmo de Monte Insua, un monte con característica de isla debido al caprichoso meandro que forma el Sor a escasos kilómetros de su desembocadura.

  El autor cruzando el Sor en uno de los telesillas
... Panorámica del río Sor desde Monte Insua
 
 
Área recreativa y refugio

Día 21-12-03. La mañana amanece gris y lluviosa en O Viñedo. Aún así Ana y yo decidimos salir. Barruza y pensamos que el bosque de ribera del río Sor nos protegerá de la lluvia. Conducimos en dirección a As Negradas, a partir de un cruce con semáforo junto a la farmacia de O Vicedo. La carretera es una pista estrecha, asfaltada, que tras cruzar la parte alta del pueblo y la línea férrea Gijón-Ferrol nos lleva, a unos 5 kms de distancia, a la parroquia de Morgallón. La carretera transcurre junto al río y destaca, si es pleamar, la isla de San Martín, totalmente tapizada de eucaliptos que no nos deja intuir más que su redondeada forma. A Morgallón se llega fácilmente ya que está bien indicada en la carretera tanto la ruta de senderismo como la casa de turismo rural "Casa Lamela". Así llegamos a la explanada de Morgallón donde dejamos aparcado el coche frente al cartel explicativo de la ruta. Las vistas desde este lugar son hermosas. Ha dejado de llover y la niebla se ha metido en el monte, dejando entrever los aerogeneradores. Abajo, en el valle del Sor, unas casas destacan por el humo de sus cocinas de leña. Descendemos rápidamente por una pista asfaltada que, tras 400 metros, nos deja en un puente junto a las casas que veíamos desde arriba. Es nuestro primer contacto con el Sor que baja rápido, con fuerza y caudaloso, lo cual nos sorprende ya que apenas dos kilómetros río abajo se remansa en su desembocadura, en el estuario que forma en la ría de O Barqueiro. El camino, bien señalizado, nos dirige hacia las casas. Allí un giro de 90 grados a la izquierda, nos hace abandonar la pista asfaltada para entrar en un camino de pescadores en la misma orilla. Poco a poco, nos introducimos en la fraga que forma el Sor, acompañándolo río arriba por su margen izquierda. A la derecha, dejamos el Monte Insua (monte isla), un topónimo muy apropiado ya que aquí el río describe un meandro muy cerrado, formando casi una isla en este punto donde la máxima altura es 255 m. La orilla lucense es más escarpada, y a medida que nos adentramos en la fraga, los eucaliptos van dejando paso a pinos y robles. El camino, como ya hemos comentado, ha sido abierto con toda seguridad por pescadores, y en algunas zonas se aprecia la fuerza de este río ya que, aunque a veces caminamos 2 metros por encima del nivel del río, la señal de la crecida de éste se sitúa muy por encima de nuestras cabezas. La senda se convierte al poco en una pista con rodadas y avanzamos por ella fácilmente, abandonándola de nuevo, siempre junto al río. Aproximadamente 1.5 kms desde la salida, avistamos en la orilla opuesta un transformador eléctrico. A partir de aquí, el Sor es una sorpresa continua. Al poco, una presa, y un poco más adelante, la auténtica "atracción" de esta ruta: un telesilla. Éste es un ingenioso artilugio que consta de una silla de aluminio colgada de un cable de acero que una manivela conectada a una polea nos permite cruzar "colgados" el Sor. No me resisto a probar semejante artilugio a pesar de la lluvia y de la inquietante corriente, helada, del río bajo mis pies. Ana se queda en la orilla sin fiarse mucho de este invento. Tras un rato de diversión, seguimos nuestro sendero pasando de nuevo por un salto de agua natural antes de llegar al refugio de pescadores y área recreativa Por da Tronca. Tras un breve descanso para beber agua y descansar bajo techo de la incesante lluvia, continuamos a través de una pista asfaltada, ésta vez río abajo. La pista asciende rápidamente separándonos del río unos metros, para tomar su curso de nuevo, aunque ésta vez muy por encima de su cauce, intuyéndolo a través del bosque maderero de eucaliptos y sobre todo escuchando sus saltos. El regreso es más aburrido por esta pista, aunque aún, en algunas zonas taladas, la altura que tomamos nos regala algunas panorámicas hermosas del río. Tras unos 3 kms, la pista nos deja de nuevo en el núcleo de casas que dejamos al comienzo que aún humean sus cocinas de leña. Tras tomar de nuevo el puente, un duro ascenso nos deja en la explanada junto al coche.


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